(Gerardo Prieto Gotera/El Mundo) La contracción del Producto Interno Bruto (PIB) en el segundo trimestre del año ratifica una frase hecha: la debilidad de una economía rentista.
Por más que se intentó detener el impacto doméstico previsible tras la abrupta caída de los precios del petróleo en los mercados internacionales, los números volvieron a recordar un escollo enraizado en la economía: la alta dependencia del ingreso petrolero.
"Este resultado es efecto de la crisis del capitalismo mundial", explicó el diputado oficialista Régulo Hernández con respecto a la caída de 2,4% en el Producto Interno Bruto del trimestre pasado, anunciada por el Banco Central.
"Como los precios del petróleo son impredecibles, cosa que tiene bien clara el ministro de Finanzas, Alí Rodríguez, hay que blindar la economía con mayores políticas de inversión y ahorro. Todolo que sea necesario para disminuir la agresividad del capitalismo mundial", sentenció el parlamentario y economista.
La vieja lección En este escenario negativo "aún no recesivo" según Rodríguez, las recomendaciones vuelven a apuntar a la receta de siempre: más inversión industrial, más ahorro y eficiencia del gasto público.
"Nosotros difícilmente podemos lograr el desarrollo en ningún área de la economía si no empujamos una estrategia de industrialización que verdaderamente impulse el Estado venezolano sin ningún tipo de ambigüedades", dijo el economista y ex viceministro del Trabajo, Jesús Faría.
En una visión más global del asunto, "tenemos que diseñar una estrategia que nos permita dar un salto cualitativo de la economía rentista a la productiva", afirmó Faría.
Para el propio ministro de Finanzas es difícil evadir la cuota de responsabilidad del Estado en esta crisis.
"Queda la gran lección de que el rentismo en Venezuela, la abundancia de un ingreso que no es generado en el estrato productivo interno -como es un alto porcentaje del ingreso petróleo- genera esa tendencia al dispendio, por aquello de que lo que nada nos cuesta hagámoslo fiesta. Hay que mantener esa disciplina, ese rigor", afirmó Rodríguez.
El consuelo Pero la posibilidad de que esta caída del PIB se extienda hasta el tercer semestre parece nula desde la perspectiva del ministro.
"No estamos en recesión. Aún con una situación petrolera no tan boyante, afortunadamente el precio del petróleo comienza a despuntar", comentó al explicar las razones de la contracción.
La cesta petrolera venezolana cotizó $67,18 la semana pasada, para un promedio anual de $50,32, sobre un presupuesto nacional calculado en $40.
La diputada Iroshima Bravo, de la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional, comparte la previsión del Ministro. "Las expectativas son muy buenas", dijo.
A los precios actuales, Bravo adicionó informes de la Agencia Internacional de Energía (AIE) que refieren cotizaciones del crudo en ascenso para lo que queda de año, por incremento de la demanda mundial de crudo.
"De acuerdo con las informaciones que estamos recibiendo, esperamos una mejora importante en el sector petrolero de la economía", comentó la diputada.
Dependencia histórica "La fuerte caída de los precios del petróleo y la reducción de volúmenes de producción tenían que provocar una incidencia inevitable en una economía con tal alta dependencia del ingreso petrolero", comentó el ministro al explicar los recientes resultados negativos del PIB.
"Han sido principalmente factores externos y particularmente vinculados al sector petrolero los que han determinado esta caída. Hacia el segundo trimestre del año pasado los precios llegaron a niveles entre 104 y 105 dólares por barril, pero cayeron para el primer trimestre de este año a 39 dólares, una caída en picada", detalló Rodríguez Araque.
El titular de Finanzas apostó por una profunda reestructuración de la administración pública en función de su eficiencia, y reconoció la vulnerabilidad de la economía al vaivén petrolero.
Anunció un impulso al sector agropecuario, vivienda y vialidad para reactivar la economía.
El corolario: medidas de fondos Desde la Comisión de Finanzas del parlamento, Régulo Hernández defiende la necesidad de invertir en el sector agropecuario, así como en la producción de bienes industriales.
"Hay que hacer un esfuerzo por reorientar el gasto hacia la inversión en sectores como electricidad y desarrollo de vías férreas, porque genera mucho empleo. Son sectores estructurantes de la economía", argumentó.
También plantea reorientar las divisas hacia sectores de mayor impacto en el PIB nacional, como materias primas, agricultura, industrias en general, donde se generen bienes de capital.
Trabajo por hacer sobra Alí Rodríguez afirma que sólo resolver el problema agroalimentario implica una gran demanda de acero, de la industria automotriz en la fabricación de tractores y camiones para transporte, ferrocarriles, vías de comunicación, lo que provoca una expansión del mercado interno.
"Si pensamos en construir 100 a 200 mil viviendas por año, lo que implica una expansión en la demanda de cemento y cabillas, tenemos dos poderosos factores de estímulo a demandas industriales, el problema es que todo eso estuvo por muchos años desarticulado, ahora se requiere darle coherencia, afirmó.
Por su parte Faría afirma que una revolución social pasa por el desarrollo de una industria nacional "moderna con elevada capacidad de procesamiento de nuestra materia prima, que eslabone cadenas tecnológicas de producción, eleve la productividad y cree puestos de trabajo".
Rodríguez Araque estima que si el PIB crece 1% en los trimestres siguientes, a fin de año la economía no habrá decrecido, lo que luce positivo ante la coyuntura.
|